viernes, 28 de agosto de 2009

Ladrona de mentiras



El otro día hablando con mamá me quedé con una duda. Íbamos a empezar a comer y ella me preguntó si me había lavado las manos. Yo le dije que sí, aunque era evidente que era mentira, pero al ver que se quedaba conforme pues no me hizo falta levantarme de la mesa. Entonces pensé en qué era lo que importaba realmente, si me había lavado las manos, o si era verdad que me había lavado las manos.

Esta mañana fui a comprar el pan al quiosco de la esquina y me encontré con la vecina Lola. Creo que vive sola desde el año pasado, cuando su marido estiró la pata (a mi madre no le gusta que diga eso de estirar la pata, así que os pediría que no se lo contarais porque si no me quedo mañana sin merienda). La señora me preguntó por mi hermano pequeño, que llevaba unos días en cama con fiebre. Yo, como me aburría, decidí mentirle también a ella y le dije que estaba a punto de estirar la pata (es que me gusta mucho esa expresión). Entonces la señora se quedó un buen rato quieta mirándome como asustada. Yo no tenía mucho tiempo que perder porque se iba a enfriar la comida, así que compré el pan, y al volver a mirar a la señora Lola y ver que seguía en la misma posición, le pregunté si se encontraba bien, no fuera a ser que le estuviera dando un chungo. La mujer, simplemente me dijo que lo sentía, así que yo me lo tomé como un “sí, estoy bien” y me fui a casa con mi barra de pan.

Hace una hora mamá me despertó de la siesta con cara de malas pulgas. Apareció con mi hermano y me preguntó si realmente tenía pinta de irse al otro barrio. Yo al principio no entendí nada porque aun ni se me había quitado el traje de power-ranger rojo que llevaba en el sueño, pero después de frotarme los ojos un par de veces miré a Jorgito y dije que no, que tenía mejor cara que nunca. Luego, me ha dicho que hoy no meriendo.

Supongo que no debió de gustarle la idea de mentir a la señora Lola, aunque lo de las manos no pareció importarle…Yo no sé si la toman a una por tonta, o es que me quiere volver loca. Así que para quitarme de líos, decidí que para no aburrirme, en vez de generar mentiras, me dedicaría a robarlas.







3 comentarios:

Take it easy! dijo...

No hace falta que las robes, te las cedo encantado.

Odio las mentiras, y más cuando salen de mis propios labios... o quizás de mi propia mente. Creo que sí, peores sin duda son las mentiras que me digo a mi mismo.

Te las puedes llevar todas, yo no las quiero, aunque si las necesite.

Un beso.

MrKuis dijo...

Creo que hoy eres tú la que me ha hecho poner una sonrisa al leerlo ;)

benedetina dijo...

A mi me han regalado ya un montón, si quieres, cuando no tengas que robar, te dejo alguna.

Que bien escribes, tus escritos enganchan.