viernes, 30 de octubre de 2009

My little friend

The bad twin


Me pregunto si no solo nunca llegamos a conocer del todo a las personas, sino que no las conocemos ni un poco. Es curioso, supongo que hasta uno mismo se cierra con llave. Que con unas personas es de una forma determinada y con otras de otra, no por el hecho de tener infinitas personalidades, sino porque con cada persona estamos agusto sacando diferentes partes de uno mismo. Es raro encontrarse con alguien con quien te sientas agusto con todos tus túes desnudos.

viernes, 23 de octubre de 2009

La señora Clara

La foto es de Clara. La conocí con solo ocho años y fue la única vez que la vi. Recuerdo que mis padres casi me llevan de las orejas a ver a esa mujer moribunda. Y es que a mi esas cosas desde que recuerdo me han tirado para atrás. No sé cómo actuar, a veces incluso me entra la risa nerviosa y lo paso realmente mal. Pero ellos piensan que siempre fui la niña rebelde inconsciente. Solían decir que la vida te puede llevar en cualquier momento y que no era un tema del cual reírse, pero ¿quién se atreve a hablar de vida cuando es incapaz de vivir la suya propia?
Ese día la conocí y nada más verla decidí que no la dejaría morir nunca. Me conquistó con su risa de ancianita feliz, y eso que si en una risa incluímos dientes, ella solo utilizaba media. Creo que yo también le gusté, pues nada más verme me guiñó un ojo y sin que nadie la viera sacó de su bolsillo un puñado de caramelos y me los metió en el bolso de la chaqueta. Pensé que esa debía de ser la causa de su dentadura incompleta. Estuve toda la tarde jugando con ella. A juzgar por su aspecto me doblaba infinitas veces la edad, pero era incluso mejor que estar con mi amiga Cora de mi misma edad. Me enseñó un montón de juegos de manos. También aprendí a jugar a las cartas, a las tabas y a lanzar la peonza. Me hice amiga de sus tres gatos sin nombre y de su pez, que tenía un nombre cada 5 segundos porque decía que así alguna vez acertaría, y seguramente a él no le iba a crear un problema de personalidad ya que cada 5 segundos su memoria se borraba. Me enseñó su casa. Era una casa antigua y poco recargada, pero muy acogedora, seguramente tuviendo algo que ver con la estancia de Clara. Me llamó la atención esta foto. Estaba tirada en la alfombra de los pies de la cama y no pude por menos que cogerla en un momento de despiste. ¿Ves? Esa misma sonrisa es la que me enseñó Clara nada más verla.
La tarde se me pasó volando y llegó la hora de irnos. Sin que nadie me viera saqué un bombón y se lo metí en el bolso, le guiñé un ojo y me fui al coche con mis padres. Entonces fue cuando les pregunté que de qué se moría y me sorprendió que tuviera problemas con el corazón. Se atiborraba a dulces, la glucosa por las nubes.
Pasaron dos días y la señora Clara dejó de respirar.
Seguimos siendo amigas. De vez en cuando aparece en mi cabeza y me repite al oído un par de frases que me recuerdan su vitalidad. También me da las gracias por el bombón, creo que quería morir de sobredosis. Hay personas que nunca se van, Mario, y la señora Clara es una de ellas.

miércoles, 21 de octubre de 2009

From a diferent galaxy

Un día me contó que donde el vivía nadie hablaba.

domingo, 18 de octubre de 2009

Man of a thousand faces


"He used to go to his favorite bookstores
And rip out his favorite pages
And stuff them into his breast pocket
And the moon to him was a stranger
Now he sits down at the table
Right next to the window
And begins his quiet ascension
Without anyone's sturdy instruction
To a place of no religion
Has found a path to our alikeness
And eats a small lump of sugar
And smiles at the moon like he knows her"

Regina Spektor_Man of a thousand faces





miércoles, 14 de octubre de 2009

Après Moi




"Teme a los pobres.
Heredarán tus piernas.
Teme a los viejos.
Heredarán vuestras almas.
Teme a los fríos.
Heredarán tu sangre.
Después de mí, que se las arreglen.
Después de mí, llega la riada.

Febrero. Saca tu pluma, derrama tus lágrimas.
Escribe sobre ello, que tu corazón solloce, canta,
mientras la nieve torrencial ruge,
fundida en la oscuridad de la primavera."

lunes, 12 de octubre de 2009

Planes (pre)meditados

¿Recuerdas la última vez que estuviste aquí? Te comenté el plan que tenía sin que lo hubiese premeditado. Me preguntaste si tú podrías hacer algo llegada la hora y te dije que no. Ahora creo que está empezando y pienso que estaba equivocada. A veces me doy asco analizando cada cosa, siempre he sido un poco psicópata, pero me da miedo darle tanta importancia a algo que es y a la vez no es. ¿Entiendes? ¿Tú lo haces a escondidas? ¿O no analizas, simplemente recibes lo que viene y aceptas? Te diría que no sé lo que tienes en la cabeza, pero ya te lo han dicho demasiadas veces.

Declaraciones sin importancia





La necesidad de escribir me agota. Me siento delante de las teclas del ordenador y las palabras dispersas por mi cerebro me saturan gritando que quieren salir. Pero no sé como explicarles que yo no se lo prohíbo. A veces incluso entreabro la boca y susurro esas palabras para ponerlo fácil. Pero a la vez que salen vuelven a entrar por mis oídos sin ni siquiera darme cuenta. No sé cómo librarme de ellas y eso hace que me entre una locura impulsiva momentánea. Me parece alucinante cuando la literatura me afecta. Ordenar una serie de palabras de tal forma que te hagan soltar una carcajada, llorar, excitarte, enamorarte...cuando yo ni siquiera puedo deshacerme de una única palabra. El hecho de sentirse identificado con el protagonista de un libro me reconforta, porque sé que el autor me entiende y me conoce sin ni siquiera saberlo. Es increíble, ¿no?, personas cercanas que llevan toda la vida intentando conocerte, y alguien que ni siquiera ha oído hablar de ti, consigue ponerte los pelos de punta porque sabe demasiado.

lunes, 5 de octubre de 2009

And everybody hurts

Él también saltaba en los charcos cuando era un crío. Y su madre también le regañaba cuando llegaba a casa lleno de barro. Pero merecía la pena hacer volar todas esas gotas de agua estancadas. Seguro que estaban aburridas después de tanta adrenalina concentrada durante la caída. Se preguntaba si eso era que el cielo también llora. Llora, se cabrea, y ruge; y también gime. Y tiene días raros, y también espléndidos. Y brilla, y cuando está feliz lo delatan las nubes. Pero por qué, si va por libre. No tiene papás que le regañen, y no le gustan las niñas, y tampoco los niños. Ni queja de la comida, porque no come. Y duerme, claro, pero solo cuando le dejamos. Seguramente haya aprendido de nosotros, que lleva millones de años observándonos.

Claro que duele. A todo el mundo le duele de vez en cuando.