viernes, 23 de enero de 2009

A wolf at the door


Se encontraba tumbado en la cama. Mientras acariciaba la piel probando su textura como si fuera ajena, observaba la pared descifrando las figuras. Se acordó. No debería tardar en llegar. De repente se levantó y se dirigió a la puerta. Allí estaba. A la misma hora de siempre esperando que le dejaran entrar. Al ver la puerta abierta dibujó una leve sonrisa. Tenía los colmillos más afilados que de costumbre. Antes de mencionar palabra alguna ya se había abalanzado sobre él y le había clavado toda la dentadura en su pequeño cuello. La sangre salió disparada en todas direcciones. Una gota le rozó los labios. Se los lamió. Tenía un sabor dulce y algo adictivo ¿Desde cuándo le gustaba la sangre?En el momento en que se apartó le clavó la mirada. Nunca había estado tan cerca. Sus ojos eran brillantes y de color azabache. Se podían ver en ellos cada una de las victimas de la noche. Siempre le había atraído. Una especie de hombre lobo sin ningún tipo de sentimientos. Se dedicaba a devorar cuerpos, y hoy le llevaría de caza.



1 comentario:

T dijo...

Allá ellos, los que piensen que el nativo está loco, algunos lo tenemos claro ;)

Por cierto, sé que había pasado por tu blog alguna vez, pero no sé si te conozco. Veo a FD y a cyrak por tus links, pero no me doy cuenta de quién eres ^^