miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ansiedad

Por más que lo intenta nunca le llega demasiado aire a los pulmones. Bosteza con cara de angustia una y otra vez hasta que consigue saciarse pero para entonces ya es tarde. La falta de oxígeno en el cerebro le supone un agobio descomunal. Está mareado y vuelve a concentrarse en la respiración para ventilar sus pensamientos. No consigue más que agotarse, consumirse. Se vacía por dentro. Siente como los pulmones se le encogen cada vez más y más sin que pueda evitarlo. Necesita relajarse. Relájate, joder.

1 comentario:

Anne De Lenclós dijo...

Pero volvemos a lo mismo, es dificíl hacerlo cuando estas del otro lado, pero si,hay que relajarse.