viernes, 24 de septiembre de 2010

Oh timidez, despiadada ramera

Veréis, no sé si antes os he hablado del google Analytics, pero si no es así y os apetece controlar un poquillo lo que se mueve por vuestro blog entrad aquí. El caso es que es un servicio que proporciona google por el cual eso, ves el porcentaje de cambios de tu blog, las visitas que tienes, de donde vienen las visitas, (si vienen de otro blog aparece el blog) y cosas así. Una gilipollez pero vamos, que os tengo controlados a muchos. También aparecen las palabras que el personal busca en google y éste les lleva a tu blog. Y la verdad, os sorprendería ver lo que busca la gente.
Sí, alguien buscó "Oh timidez, despiadada ramera" y el google le llevó a mi blog. ¿Por qué razón? Pues no lo sé, pero eso no es el meollo de la cuestión. La cuestión es, qué clase de personaje busca "Oh timidez, despiadada ramera" en google. Quiero decir, ¿qué pretende diciéndole eso a google?¿Qué respuesta esperaba?¿Por qué?¿Sólo necesitaba desahogarse?Personaje extraño, yo sé que una persona puede llegar a pasar más tiempo con google que con nadie pero oye, eso no quiere decir que pueda llegar a compadecerse de ti en algún momento.


domingo, 19 de septiembre de 2010

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Qué mierda. Es todo tan efímero que da asco. Aquí ahora, con unos dientes de juguete que me metieron para que pudiera masticar, alimentarme, sobrevivir, o para que cerrara la puta boca, ya que cada vez que la abro la dentadura va a su libre albedrío y se me cae la baba. Paso de abrir la boca. Tampoco me apetece hablar. Además joder, si se me caen los dientes debería dejar de comer, debería dejarme llevar, así son las cosas. Si se me caen es porque no los necesito, porque me estoy muriendo, y ya está. Pensamos que podemos ser dueños de nuestra propia vida y manejarla a nuestro antojo, estirarnos, hacernos medio inmortales. Siempre, continuamente, es lo que anhela el hombre, lo que no tiene. Yo no quiero ser inmortal. Quiero morirme. Quiero morirme porque nada dura para siempre. Siempre tuve suerte, nunca me faltó nada. Tuve mi trabajo, comida, buenos amigos. Tuve a la chica bonita. La encontré y se quiso quedar conmigo. Y todo eso para qué. Ya no trabajo, no tengo dientes y mucho menos amigos. Ya se fue la chica bonita llevándose lo poco que me quedaba, un poco de fuerza para tirar otro día, y otro, y otro..
Estoy sin dientes, no tengo ganas de hablar, y ya no puedo follar. Funciones vitales. ¿qué coño hago aquí?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ansiedad

Por más que lo intenta nunca le llega demasiado aire a los pulmones. Bosteza con cara de angustia una y otra vez hasta que consigue saciarse pero para entonces ya es tarde. La falta de oxígeno en el cerebro le supone un agobio descomunal. Está mareado y vuelve a concentrarse en la respiración para ventilar sus pensamientos. No consigue más que agotarse, consumirse. Se vacía por dentro. Siente como los pulmones se le encogen cada vez más y más sin que pueda evitarlo. Necesita relajarse. Relájate, joder.

sábado, 28 de agosto de 2010

viernes, 27 de agosto de 2010

Ataraxia

"Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde."

Edgar miró detenidamente los últimos versos de Borges con la intención de encontrar alguna palabra escondida que le revelara un secreto, o como mínimo una pista para entender y sentir, organizar las letras de tal forma que tomaran cierto sentido. Leyó el poema de nuevo. Otras tres veces. Puso el libro en horizontal y volvió a probar. Luego al revés, cuatro veces más. Lo colocó en su posición original y cambió de orden las palabras. Incluso sustituyó unas por otras.
Después de varias intentonas renunció a encontrarle el sentido que buscaba. Qué más daba; desde hacía tiempo no sentía en exceso ni dolor, ni amor, ni placer, ni siquiera rabia. Cualquier propósito de parecer humano sería una pérdida de tiempo para Edgar. Y aunque lo sabía, lo intentaba. Pero tampoco el hecho de no sentir nada despertaba algún tipo de sentimiento en él. Lo había conseguido. Esa estabilidad mental que tanto había anhelado. Esa frialdad y ese desapego por el amor. Indiferencia. Ataraxia..

martes, 24 de agosto de 2010

Carta a un desconocido

Ayer, mientras tomaba mi té habitual de las 19h me acordé por un momento de tí. Fue como un fotograma de la última vez que estuve contigo. Siempre me ocurre lo mismo. Nunca te recuerdo sólidamente, ni en movimiento. Suele ser una imagen fría y oscura. Y del momento de la última despedida. Es como si se velaran los anteriores fotogramas, y lo único que me queda es una imagen que no entiendo, porque el pasado ha desaparecido, o mejor dicho, parece que nunca existió.

Creo que es culpa tuya y no de mi mala memoria fotográfica. Por tu problema de bipolaridad que nunca me dice quién eres. Que me desconcierta y me borra los pocos sentimientos que me acercan a tí. Pensamientos efímeros y carentes de importancia, por lo visto.

Pero de qué sirve acusar. A quién condenar, o recriminar cualquier atisbo de culpa si ni siquiera sé qué quieres, ni qué piensas, ni quién eres. Menos aún quién fuiste, pues repito, lo poco que consigo me lo arrebatas al instante y me borras tu recuerdo. En ocasiones me entretengo pensando que son segundas personas las culpables, las que te llenaron de indecisiones y miedos. De pájaros en la cabeza que revolotean de un lado para otro sin saber hacia dónde está el norte. Y de esa forma te escondes y despistas. Y te entretienes buscando respuestas en cualquier otra parte.

Dicen que si no conoces a tus antepasados, nunca te conocerás a ti mismo; la cuestión, creo yo, está en la distribución del maldito tiempo. Igual de mal está concederle el tiempo del mundo a julio del 36 que desperdiciar tu vida buscando dentro de tí lo que puede que esté fuera, tanteando a ciegas. No sé a qué esperas, está claro que tú no tanteas, pero te vas a quedar ciego de acercarte tanto al libro y al final no te quedará otra que tantear. Y entonces ya te habrás perdido demasiado.

Por último, quería aclararte algo. Mis sentimientos hacia tí no son especiales, por decirlo de alguna manera. No me enamoro a la primera de cambio, ni Pepito Grillo me habla de tí en sueños. Es más, puede que ya tenga de quién hablarme al oído, o puede que le haya ordenado que no se le ocurra hablarme de nadie. Así que no te asustes, yo no tengo pensado quitarte tiempo a no ser que quieras compartirlo un poco conmigo. Es cada uno el que decide cómo quiere distribuir el suyo, y yo tengo claro en qué quiero invertir el mío.